lunes, 18 de mayo de 2020

Aprendiendo en casa COVID-19

Bueno, pues como todos sabemos, este confinamiento nos trae un desafío más en la maternidad y es la Educación en Casa.

Es claro que el Sistema Educativo Nacional no tenía prevista una situación como la que estamos viviendo, en la que los centros de estudio estén cerrados y la batuta de la educación la lleven principalmente los padres de familia. Obviamente, los padres de familia tampoco lo hubiéramos imaginado nunca.

En los grupos de Whatsapp (los infames grupos de Whatsapp de la escuela!) se nos proporciona el material didáctico que los maestros siguen elaborando para sus alumnos, bajo el cual deberemos guiarnos para lograr los aprendizajes esperados para nuestros pequeños.

Y pues, en esta casa, me encuentro en la situación de tener a un niño de 6 años que cursa el 1er año de primaria y un adolescente de 12 que va en 6to. año. Como se darán cuenta, son dos extremos opuestos, dos necesidades de atención totalmente diferentes y dos programas que me exigen cosas diferentes.

Empezamos con el pequeño, que ya sabe leer y escribir, sumar y restar; pero nos encontramos con el primer obstáculo, que es tener a un niño hiperactivo, que se la pasa brincando, gritando, hablando, corriendo que lleva mes y medio sin poder salir a la calle ni jugar con otros niños además de su hermano y tener que pedirle que se siente y ponga atención.

Con el mayor, la situación es por un lado más fácil porque ya no requiere apoyo casi para hacer su tarea, pro a la vez es más estresante porque este año tiene su examen de entrada a la secundaria y tengo que asegurarme de que sepa todo lo necesario para que se quede en la escuela de su primer opción.

Y pues así voy, sacando la poca paciencia que tengo, buscando formas de enseñarles las cosas y que las entiendan y quedando rendida todos los días porque tengo más actividades que horas en el día.

Para cerrar, les dejo una frase que circula por facebook:



miércoles, 13 de mayo de 2020

la maternidad en tiempos de COVID-19


Esta vez, el mundo desafiante de la maternidad se conjuga con una pandemia, ni más ni menos señores; UNA PANDEMIA.

Cuando comenzó a saberse de la existencia del Coronavirus, levemente me trajo recuerdos de cuando se manifestó la influenza H1N1, que en su momento si me preocupó, pero recuerdo que el estar amamantando a mi hijo me daba una seguridad enorme en cuanto a sus protección y bienestar. Sin embargo, esta vez es diferente; esta pandemia llegó cuando me encontraba laborando full-time por primera vez en mi vida y cuando ya no tengo solo un hijo, sino dos y además de todo....soy madre soltera.

Las cosas han cambiado tanto desde aquellos años en que comencé este blog y conocí a gente tan maravillosa, toda novatas en el mundo blogger, en el mundo de la maternidad y en el mundo en general ya que éramos unas jovencitas!

El escenario es totalmente diferente y sin embargo, seguimos con la misma misión: velar por el bienestar de nuestros críos.

Poco hablo ya de maternidad con las pocas amigas que conservo de este medio, ya que nuestras amistades han madurado y evolucionado, y también, para ser honestas se han alejado y algunas marchitado.

Me siento con las ganas de externar y compartir mi maternidad ya que la vida que estoy viviendo en este momento es algo diferente, difícil y maravilloso; tal vez la misma sensación que tenía cuando mi primogénito tenía un año de edad y me decidí a abrir este blog.

Estamos en la etapa de que el primogénito está en la adolescencia y el benjamín de la casa es todavía un niño (que a veces se antoja aún bebé); en que uno corrige al otro y éste otro lo ignora y reta. Son ambos tan parecidos entre sí que muchas veces chocan, pero a la vez tienen cosas muy propias que hacen que choquen aún más.
A todo esto hay que agregarle mi neurosis, mi estrés y el confinamiento.
Por el momento, creo que no vamos tan mal, ya me tomaré otra entrada para platicarles cómo llevamos las tareas escolares y mi opinión acerca de las mismas.

Gracias por leerme, he visto que mi entrada anterior si tuvo vistas y de verdad me alegra mucho.